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ULTRAKILL: ¿Por qué es considerado el FPS definitivo? Análisis, Lore y Mecánicas

¡Qué tal! Pónganse cómodos, porque hoy vamos a hablar de una experiencia que no solo te vuela la cabeza, sino que te hace sentir que tienes los reflejos de un dios después de haberte tomado unos cuantos cafés bien cargados. Me refiero, por supuesto, a ULTRAKILL.

Si eres de los que creía que ya lo había visto todo en el mundo de los FPS, o si pensabas que DOOM Eternal era el techo absoluto de la velocidad y el frenetismo, prepárate, pana. Arsi "Hakita" Patala y el equipo de New Blood Interactive se lanzaron un proyecto que no es simplemente un "boomer shooter" con estética retro para apelar a la nostalgia; es, posiblemente, el shooter definitivo de nuestra era. Vamos a desmenuzar este caos sangriento porque aquí hay mucha tela que cortar y secretos que vale la pena descubrir.


1. "Mankind is Dead. Blood is Fuel. Hell is Full."

Mira, ya de entrada el juego te recibe con una de las frases más potentes y directas que he visto en el gaming: "La humanidad está muerta. La sangre es combustible. El infierno está lleno". Es simple, es brutal y te da todo el contexto necesario para entender en qué clase de lío te estás metiendo sin necesidad de cinemáticas de media hora.

Fíjate en la premisa: estamos en un futuro donde los seres humanos ya pasamos a mejor vida (nos extinguimos, pues). Las máquinas de guerra que nosotros mismos inventamos se quedaron sin su "gasolina". ¿Y qué hacen? Pues lo más lógico para una máquina programada para sobrevivir: bajar al mismísimo Infierno para recolectar la única sustancia que las mantiene operativas: la sangre que todavía le queda a los demonios y a los pobres condenados.

Lo que me parece una genialidad es que, aunque visualmente parece un juego de la era de la PlayStation 1 —con esos gráficos pixelados y texturas temblorosas que tanto nos gustan—, las mecánicas son de otro planeta. No intenta simplemente imitar a Quake o a DOOM; intenta superarlos fusionando la puntería milimétrica de un FPS con el estilo y la técnica técnica de un Devil May Cry. Es lo que Hakita llama un "Character Action Shooter", y de verdad, ¡qué locura de juego se mandaron!


2. La jugabilidad: Donde la agresión es tu única medicina

Aquí es donde ULTRAKILL rompe el molde por completo y se distancia de cualquier otro juego del mercado. En la mayoría de los shooters, si te queda poquita vida, ¿qué es lo primero que haces? Pues lo normal: correr, esconderte detrás de una columna y esperar a que la barrita roja suba sola o buscar un botiquín por el mapa.

Olvídate de eso, amigo. Aquí la cosa no funciona así.

En este juego, si te escondes, estás frito. La única forma de curarte es bañarte literalmente en la sangre fresca de tus enemigos mientras les disparas a quemarropa. Esto te cambia el chip mental totalmente: el riesgo es la recompensa. El juego te obliga a jugar de forma hiper-agresiva, a lanzarte de cabeza al peligro porque ahí mismo, en medio del caos, es donde está tu salud. Es un flujo de combate que no te deja ni pestañear, puro instinto y adrenalina en vena. Es, básicamente, un baile de destrucción donde detenerse significa morir.


3. El movimiento: Libertad total (o cómo "volar" por el Infierno)

Moverse en ULTRAKILL es una delicia absoluta, pero también es algo que tienes que aprender a dominar si no quieres que te vuelvan leña en un segundo. Tienes un sistema de dash con invulnerabilidad temporal (los famosos iframes), puedes deslizarte por el suelo para ganar una velocidad increíble, y tienes el Slam Jump, un salto potenciado que te lanza por los aires.

Pero la joya de la corona, la que de verdad cambia las reglas del juego, es el Whiplash. Es un gancho que te permite atraer enemigos hacia ti o lanzarte tú hacia ellos como si fueras un proyectil. Cuando aprendes a combinar todo esto, el diseño de los niveles se convierte en tu patio de recreo. Puedes cruzar una habitación entera sin tocar el suelo ni una sola vez, haciendo piruetas imposibles mientras revientas cabezas en el aire. Es una libertad absoluta que premia tu habilidad con el teclado y el ratón como muy pocos juegos se atreven a hacerlo hoy en día.


4. La "Caja de Herramientas": Aquí nada sobra, todo suma

En muchos juegos uno termina usando dos armas y se olvida del resto porque son "peores". En ULTRAKILL, eso es casi un pecado. Cada variante de arma interactúa con las otras de formas que el juego ni se molesta en explicarte con tutoriales fastidiosos, pero que cuando las descubres por pura curiosidad, te sientes el tipo más genio del mundo.

Hablemos de las famosas monedas. El revólver Marksman te permite lanzar una moneda al aire. Si le disparas en el momento justo, la bala rebota automáticamente hacia el punto débil del enemigo más cercano. Pero es que la vaina se pone mejor: puedes lanzar hasta cuatro monedas, disparar a través de ellas con un cañón de riel y ver cómo ese rayo rebota por toda la pantalla aniquilando a todo el mundo en un abrir y cerrar de ojos. ¡Es una belleza visual y técnica!

¿Y el Parry? Puedes hacerle parry a casi todo, ¡incluso a tus propios disparos de escopeta! Si golpeas tu disparo con el puño en el segundo exacto, creas una explosión de energía masiva que hace un daño devastador. Es una profundidad técnica que te invita a experimentar constantemente hasta que te vuelves una máquina de matar impecable.


5. El Sistema de Estilo: No es solo para impresionar

Al igual que en las aventuras de Dante o Nero, aquí tienes un medidor de estilo que va desde D (Destructive) hasta ULTRAKILL. Pero no creas que está ahí solo para que la captura de pantalla se vea fina para tus redes sociales.

Fíjate en este detalle de diseño: cuanto más variado seas (si cambias de arma constantemente, si haces parries exitosos, si te mantienes en el aire), más estilo ganas. Y a mayor rango de estilo, más rápido se "drena" la sangre de los enemigos, lo que hace que curarse sea mucho más fácil. El juego te está diciendo: "No me basta con que ganes, quiero que lo hagas con clase". Es una forma de expresión personal; no hay dos jugadores que superen una habitación de la misma manera, cada quien le pone su propio sello al desastre.


6. Un viaje alucinante por las capas del Infierno

Inspirándose de manera muy creativa en La Divina Comedia de Dante Alighieri, el juego te lleva por distintas capas: Limbo, Lujuria, Gula, Codicia, Ira... y cada una tiene una personalidad y una estética propia. Los visuales y la música cambian por completo, manteniéndote siempre a la expectativa de qué locura vendrá después.

Y hablando de la música, lo de Hakita (que por cierto, también es el compositor principal) es para darle un premio. Es una mezcla de breakcore, metal industrial y hasta toques de música clásica que se adapta dinámicamente a lo que está pasando en pantalla. Es el combustible perfecto para la masacre; te pone el corazón a mil por hora y te mete de lleno en la "zona".

Los jefes son otro nivel de intensidad. Personajes como V2 o el Minotauro son muros de habilidad que te obligan a haber masterizado todo lo que aprendiste anteriormente. Pero el jefe que de verdad se ha quedado grabado en la mente de toda la comunidad es Gabriel, el Apóstol del Odio. Esos combates no son solo peleas mecánicas; son duelos de voluntad con unos diálogos y una actuación de voz que te ponen los pelos de punta.

Y para los que de verdad quieren demostrar de qué están hechos, están los Prime Sanctums. Enfrentarse a Minos Prime o Sísifo Prime es la prueba de fuego definitiva. Si logras vencerlos, pana, ya puedes decir con orgullo que eres un verdadero maestro de los FPS.


7. Un Lore que te deja la cabeza dando vueltas

Aunque podrías pasarte el juego ignorando los textos y simplemente disparando a todo lo que se mueva, si te paras un segundo a leer las descripciones en las terminales y los libros ocultos, descubres una historia bien densa y, honestamente, bastante triste.

La humanidad no se acabó por una rebelión de robots tipo Terminator, sino por nuestra propia naturaleza autodestructiva y una ambición que no supo cuándo detenerse. El Infierno en este universo es una entidad viva que tiene conciencia propia, se aburre y usa a las máquinas para entretenerse con el caos que generan. Y lo más fuerte de todo: Dios ha desaparecido, dejando a los ángeles en una crisis existencial y política total. Es una reflexión muy profunda sobre el propósito de la existencia y el vacío, todo escondido debajo de un montón de sangre, velocidad y píxeles.


8. ¿Por qué en MetaGaming creemos que es de los mejores?

ULTRAKILL es un juego especial porque respeta tu inteligencia como jugador. No te pone tutoriales de media hora que no puedes saltar, ni te lleva de la mano como si no supieras usar un control. Te suelta en el Infierno, te da las herramientas y te dice: "Mira cómo resuelves".

Es un título que premia la curiosidad y el esfuerzo. Cuando finalmente logras ese combo increíble que viste en un video o derrotas a ese jefe que te mató 50 veces seguidas, la satisfacción que sientes es real; no es un trofeo regalado por el sistema. Es puro diseño mecánico sin nada de relleno innecesario. En un mercado lleno de juegos que intentan durar 100 horas a punta de misiones repetitivas y mapas vacíos, ULTRAKILL te ofrece intensidad pura en cada segundo de partida.

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